lunes, 3 de junio de 2013

Los dos lados del Cristal


Vivo pegado a una realidad consensuada.
El cristal proyecta vuestras evoluciones y es un mundo más cálido de lo que podáis creer.
Aquí el tiempo se descompone en unidades ínfimas, pierdo su cuenta...

Recupero un poco la conciencia y me froto los ojos,
tengo la zumbante sensación de haber estado aquí siempre...
Cambio de posición y el mundo se dispara en múltiples escenas.
Veo infinitos rostros al lento compás de pesadas vidas,
pero a pesar de vuestra sonora actividad, sólo sois reflejos, sombras.

Observo nuevos mundos para vuestras ignotas alternativas,
pero dáis de lado sus turbulentas entradas.
Mi mundo es este cristal hipnótico y el vuestro es ilusión.

Las mil caras del otro lado del cristal aturden y asombran,
pero son una frontera insalvable.
Cada átomo de la realidad que me sirve de suelo, tiene pequeñas cargas y altera su idéntico colindante.
Asi pues, ¿cuál es origen y cuál copia?
                                                                          




Tras otros cristales hay otros mundos pero mi vida transcurre sobre éste.
El transcurrir se desgaja en un prisma infinito que no descompone nada,
sino al contrario, forma lo informe.

El cristal programa siempre y me retiene con renders infinitos.
Debió surgir la vida de la multiplicidad, pues advierto una agitación proteínica en esta cadena interminable de perspectivas y aunque no lleguemos a entendernos nunca, aprendemos mutuamente.
Golpear de nuevo el cristal es una costumbre utópica
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