Como Jeckill y Hyde, dos personajes pueblan esta isla. Un relato desdoblado para contener lo real y lo onírico. El reportero ácido, que harto de escarbar en busca de la objetividad, cayó en una perplejidad tan profunda, que parió un personaje en los límites de la realidad. Un pequeño insecto que zumba en un caos interior. Adelante.
jueves, 18 de junio de 2009
"NightJack" siempre vivirá
Felicitar en primer lugar a Enric González por su columna sobre "NightJack" en El País. Es de agradecer que en el seno de un periódico "tradicional" se hable de los medios alternativos. Para el que no lo haya leído, le explico: "NightJack" era un blog anónimo sobre las andanzas de un detective de la policía. Resulta que "The Times", antaño ejemplo para todos los periodistas, se ha empeñado en cerrarlo hasta conseguirlo. Seguramente por superar en número de lectores al propio diario o vete tú a saber por qué. En cualquier caso viene a confirmar mi teoría sobre la batalla que se está librando entre los medios tradicionales y los que surgen de los nuevos soportes. ¿Se sienten amenazados? Me froto las manos y lo que sea de pensarlo. Han actuado de manera ruin atacando a la esencia del blog, el anonimato. Es decir, lo que le diferenciaba básicamente de esos dinosaurios de la información, el crédito basado en una historia y tradición siempre cuestionable y en una influencia social sobrevenida tal vez, simplemente, por su capacidad de divulgación. "NightJack" se basaba única y exclusivamente en su capacidad de interesar y atraer la atención del lector. Pero la Justicia, la británica, negó el amparo a su autor para mantenerse en el anonimato, lo cual, en el caso de un policía, llevó irremediablemente a su cierre. El pez grande se come al chico. Una empresa se quita de en medio a un humilde competidor con el apoyo de la "Justicia". "The Times" tienes las horas contadas. Vivan todos los Richard Horton y "NightJack"del mundo; la "Resistencia" está con vosotros.
viernes, 5 de junio de 2009
Los símiles futbolísticos apestan
Las campañas electorales me deprimen y me hacen sentir la pequeñez del votante anónimo.
Los partidos políticos del arco parlamentario parecen volcados en buscar la empatía con el pueblo a través del forofismo futbolero. La final de la Copa del Rey fue un ejemplo de despliegue y enganche populista.
En esta campaña electoral el PSOE ha decidido explotar esta vía a fondo y plantea un eslogan inequívoco: "Este partido se juega en Europa" ¿No será Este partido se la juega en Europa?
El PP entra al trapo y así ésta es la campaña de los símiles futbolísticos (que no misiles) Si quedaba alguien todavía que pensara que nuestros políticos tienen imaginación y desparpajo, supongo que a estas alturas ya habrá salido de su error. ¡Qué poca imaginación! Los "chuflicandidatos" utilizan expresiones de las que se han hecho chistes por su vulgaridad y agotamiento. Los votantes agonizan de aburrimiento y han llegado "los reyes del humor" a sacarnos del letargo, pero sólo un poco.
La lista de topicazos es larga: "Vamos a salir a ganar"; "Este partido lo vamos a ganar en el último minuto y de penalty"; "La pelota está en nuestro campo o en el suyo"; "Somos un equipo ganador"; "Sabemos jugar en equipo"... Referencias al tiempo de descuento, a los suplentes y titulares, a las eliminatorias a único partido, etc...
Os invito a continuar esta lista si sois capaces de soportar los mítines y la información de campaña
Los partidos políticos del arco parlamentario parecen volcados en buscar la empatía con el pueblo a través del forofismo futbolero. La final de la Copa del Rey fue un ejemplo de despliegue y enganche populista.
En esta campaña electoral el PSOE ha decidido explotar esta vía a fondo y plantea un eslogan inequívoco: "Este partido se juega en Europa" ¿No será Este partido se la juega en Europa?
El PP entra al trapo y así ésta es la campaña de los símiles futbolísticos (que no misiles) Si quedaba alguien todavía que pensara que nuestros políticos tienen imaginación y desparpajo, supongo que a estas alturas ya habrá salido de su error. ¡Qué poca imaginación! Los "chuflicandidatos" utilizan expresiones de las que se han hecho chistes por su vulgaridad y agotamiento. Los votantes agonizan de aburrimiento y han llegado "los reyes del humor" a sacarnos del letargo, pero sólo un poco.
La lista de topicazos es larga: "Vamos a salir a ganar"; "Este partido lo vamos a ganar en el último minuto y de penalty"; "La pelota está en nuestro campo o en el suyo"; "Somos un equipo ganador"; "Sabemos jugar en equipo"... Referencias al tiempo de descuento, a los suplentes y titulares, a las eliminatorias a único partido, etc...
Os invito a continuar esta lista si sois capaces de soportar los mítines y la información de campaña
miércoles, 3 de junio de 2009
Contestación a las tesis de Cebrián

EL PAÍS de ayer, 3 de junio de 2009, publicita la presentación ayer de un libro del consejero delegado de PRISA y fundador del periódico, Juan Luís Cebrián. El diario se hace eco de la "distendida" charla entre él y su mano derecha en el "frente", Iñaki Gabilondo. La crónica promocional comienza con un derroche de falsa modestia e ironía prepotente sobre la persecución a la que Aznar sometió a Gabilondo. Debió denunciarlo entonces.
Ya metidos en materia, Cebrián compara en su libro la profesión de periodista con la de pianista en un burdel. ¡Ese recurrente romanticismo malote de los niños bien! Pero la comparación está bien traída y sólo demuestra que, desde los tiempos pretéritos en los que Cebrián empezó, nada ha cambiado; hoy más que nunca el periodismo es socialmente denostado. Si que coincido en la importancia y el aporte de la prensa durante la Transición ("plataforma de discusión y consecución de acuerdos")
Gabilondo, en su papel de fiel escudero, pregunta: "¿Está condenada a desaparecer la prensa?" Cebrián: "No, pero si a cambiar" Efectivamente y el cambio vendrá no de vosotros, líderes desde la dictadura del status quo de la profesión, sino de las personas que están gestando el cambio.Es decir, los que plantean una alternativa.
¿Que los nuevos soportes suponen un peligro para la calidad de la información? ¡Acabáramos! ¡Si la información no ha estado nunca peor que ahora que el Sr. Cebrian es jefe! Yo me pregunto ¿por qué se está imponiendo que los periodistas dirijan y presidan medios audiovisuales donde la información es una pequeña parte de la parrilla de programación? La calidad del trabajo (por ende, la de la información) sigue bajando vertiginosamente, la de los propios periodistas la primera.
Llegamos al culmen y/o climax del panegírico sobre papá Cebrian y su misión en la tierra. Gabilondo pregunta, y al hacerlo, afirma que los "ciudadanos piensan que (los periodistas) deben producir lo que ellos demandan" Pues no creo que los ciudadanos demandemos que este señor ocupe gran parte de su informativo contándonos lo que él piensa. Estos popes de la Información están tan acostumbrados a dar su opinión, a la que no voy restar criterio ni cierta demanda social, que terminan adquiriendo vicios y comportamientos mesiánicos. Cebrian, el rostro de una de las portadas más inquietantes del "Esquire", dice: "el papel de los periodistas es ayudar a comprender. Establecer un sistema de valores cuando la jerarquía ha desaparecido." Inquietante de nuevo. Y sutilmente equivocado. Humildemente, yo lo veo así: establecen sistemas de valores la filosofía-ética, la religión, el Estado y sus leyes, pero no la Prensa. La principal labor de ésta es seleccionar de entre el marasmo de información que se agita, tanto en el mundo real, como en el virtual, aquellos eventos y situaciones que más puedan interesar o afectar a los ciudadanos. La noción de servicio publico, que para eso existe un derecho a la Información, se transforma o corrompe en una labor de "pastoreo", muy similar a la que se arroga la Iglesia. De hecho, muchos periodistas "famosos", etiquetados descaradamente como "creadores de opinión", parecen encaramarse a los púlpitos cuando sueltan sus diatribas sobre cómo es el mundo y como debería ser. A mi que no me ayuden, gracias. Supongo que somos mayoría los que preferimos establecer nuestros propios valores y no importarlos de personajes que poco tiene que ver con nosotros.
Ya metidos en materia, Cebrián compara en su libro la profesión de periodista con la de pianista en un burdel. ¡Ese recurrente romanticismo malote de los niños bien! Pero la comparación está bien traída y sólo demuestra que, desde los tiempos pretéritos en los que Cebrián empezó, nada ha cambiado; hoy más que nunca el periodismo es socialmente denostado. Si que coincido en la importancia y el aporte de la prensa durante la Transición ("plataforma de discusión y consecución de acuerdos")
Gabilondo, en su papel de fiel escudero, pregunta: "¿Está condenada a desaparecer la prensa?" Cebrián: "No, pero si a cambiar" Efectivamente y el cambio vendrá no de vosotros, líderes desde la dictadura del status quo de la profesión, sino de las personas que están gestando el cambio.Es decir, los que plantean una alternativa.
¿Que los nuevos soportes suponen un peligro para la calidad de la información? ¡Acabáramos! ¡Si la información no ha estado nunca peor que ahora que el Sr. Cebrian es jefe! Yo me pregunto ¿por qué se está imponiendo que los periodistas dirijan y presidan medios audiovisuales donde la información es una pequeña parte de la parrilla de programación? La calidad del trabajo (por ende, la de la información) sigue bajando vertiginosamente, la de los propios periodistas la primera.
Llegamos al culmen y/o climax del panegírico sobre papá Cebrian y su misión en la tierra. Gabilondo pregunta, y al hacerlo, afirma que los "ciudadanos piensan que (los periodistas) deben producir lo que ellos demandan" Pues no creo que los ciudadanos demandemos que este señor ocupe gran parte de su informativo contándonos lo que él piensa. Estos popes de la Información están tan acostumbrados a dar su opinión, a la que no voy restar criterio ni cierta demanda social, que terminan adquiriendo vicios y comportamientos mesiánicos. Cebrian, el rostro de una de las portadas más inquietantes del "Esquire", dice: "el papel de los periodistas es ayudar a comprender. Establecer un sistema de valores cuando la jerarquía ha desaparecido." Inquietante de nuevo. Y sutilmente equivocado. Humildemente, yo lo veo así: establecen sistemas de valores la filosofía-ética, la religión, el Estado y sus leyes, pero no la Prensa. La principal labor de ésta es seleccionar de entre el marasmo de información que se agita, tanto en el mundo real, como en el virtual, aquellos eventos y situaciones que más puedan interesar o afectar a los ciudadanos. La noción de servicio publico, que para eso existe un derecho a la Información, se transforma o corrompe en una labor de "pastoreo", muy similar a la que se arroga la Iglesia. De hecho, muchos periodistas "famosos", etiquetados descaradamente como "creadores de opinión", parecen encaramarse a los púlpitos cuando sueltan sus diatribas sobre cómo es el mundo y como debería ser. A mi que no me ayuden, gracias. Supongo que somos mayoría los que preferimos establecer nuestros propios valores y no importarlos de personajes que poco tiene que ver con nosotros.
viernes, 27 de marzo de 2009
La toma de la Bastilla mediática

Ayer se otorgaron los "Premios Internacionales de Periodismo Rey de España" en el antiguo palacio embrujado de Linares, hoy Casa de América. Un acto de estos que tienen muy poco que ver con la realidad de la profesión. Un encuentro para la autocomplacencia dónde la aristocracia de esta profesión se vanagloria de cuánto contribuye a hacer del mundo un sitio más justo. Una contribución que efectivamente tendrán que empezar a hacer ellos mismos como sigan echando gente a la calle.
Entre tanto abolengo, se premian trabajos que hablan sobre todo de la peor miseria humana. Este reconocimiento debe de tener un efecto reconfortante en sus acomodadas conciencias, ya que, primero: "¡Hay que ver qué cosas pasan... a otros!" y segundo: un subidón de humanismo y filantropía para así poder vivir como reyes el resto del año.
Me siento extraño entre "compañeros" (me resulta inevitable entrecomillar), fuera de lugar y ajeno a esta parafernalia. Entonces pienso en la revolución. Pienso en Internet, en los blogs (en los de verdad), en los foros, en las webs independientes e interactivas... Pienso en la Revolución Francesa, en la toma de la Bastilla... ¡en la guillotina! Se me despierta el ardor guerrero cuando a la entrada de actos como éste veo tanto tipo armado hasta los dientes.
Asistimos pues a la batalla final. Los medios alternativos, participativos, interactivos, libres, todo lo que ha traído la bendita red de redes disputando el trono de La Verdad a esta aristocracia mediática, decimonónica y manipuladora.
Transcurrían las distintas peroratas y pensaba: "La verdad está ahí fuera"... "fuera de esta sala".
Y es que hoy día, la sección más interesante de un periódico son las Cartas al Director. Aún así, están seleccionadas y pasan un filtro censor. Tampoco Internet es perfecta. Todo coge, la verdad y la mentira. Pero por cada mentira y por cada verdad tú y yo podemos aportar y contestar. Este es el camino.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Los entrañables desayunos informativos
Bien es sabido que Madrid es una ciudad que vive en la calle. Se sale ya desde por la mañana, a desayunar. Lo saben y viven los nativos y es rápidamente asimilado por los foráneos. Una costumbre placentera como pocas de las saludables lo son. Así pues, qué mejor excusa para un encuentro informativo que un desayuno. Una charla relajada al calor de un café, mimándonos con dulces y salados bocados entre los que nunca debe faltar la fruta. El desayuno es la conmemoración diaria del nacimiento. Recuperamos la consciencia y nos alimentamos en un rito ancestral y placentero que todas las mañanas nos reconcilia con la vida (Comer sigue siendo un placer porque todavía no hemos olvidado cuando conseguir alimento era el trabajo diario). Tenemos pues un contexto que favorece la claridad y el entendimiento. Se puede ver, incluso, cómo el auditorio recibe con gesto distendido el aporreamiento con la palabra "independencia" por parte de algún nacionalista, siempre y cuando el cruasán empapado en café nos ayude a relativizarlo todo.
Los desayunos informativos suelen transcurrir plácidos, con luz tenue y silencio acogedor. La distribución de las mesas se asemeja al diagrama de un sociólogo: políticos, empresarios, representación extranjera y... los camareros. Es curioso cómo, si prescindiéramos de la apariencia física y estética de los que ocupan las mesas, podríamos intuir el estrato social al que pertenecen por los restos que quedan en las mesas. Empecemos por abajo. Los camareros participan pero no consumen, luego no cuentan. Luego estamos los reporteros, los cámaras, que sí consumimos pero no tenemos sitio. Podemos desayunar a priori, antes de que las mesas sean ocupadas o, a posteriori, ¡reciclando las sobras! El hecho de no disponer una mesita supletoria para que los cámaras podamos servirnos al menos un café, sin parecer que se lo quitas a otro, es una falta grave de elegancia y cortesía. Luego, destacan por su voracidad nuestros compañeros periodistas-redactores. A pesar de tener que estar tomando notas, los restos de estas mesas no suelen dar ni para uno. También es fácil identificarlos por el desorden de platos y tazas que queda. A continuación y en terreno de nadie, los políticos y representantes extranjeros, diplomáticos. No suelen desayunar mucho ninguno. Normalmente, cuanto más alto es el rango, menos comen, lo cual me parece un poco snob. Espero que también dependa del hambre. En último lugar, y sin embargo el primero, la cúspide social, los grandes empresarios. En estas mesas se puede volver a desayunar sin sentirse un carroñero. Estas buenas gentes son ecologistas consumados, ecosistema que ocupan temporalmente, ecosistema que permanece intacto. Las servilletas siguen dobladas con su forma característica. Lo único que ha cambiado es la temperatura del café y la oxidación de la vitamina C del zumo de naranja.
En fin, que si no fuera por el madrugón, me parecerían hasta entrañables.
¡Buen provecho!
Los desayunos informativos suelen transcurrir plácidos, con luz tenue y silencio acogedor. La distribución de las mesas se asemeja al diagrama de un sociólogo: políticos, empresarios, representación extranjera y... los camareros. Es curioso cómo, si prescindiéramos de la apariencia física y estética de los que ocupan las mesas, podríamos intuir el estrato social al que pertenecen por los restos que quedan en las mesas. Empecemos por abajo. Los camareros participan pero no consumen, luego no cuentan. Luego estamos los reporteros, los cámaras, que sí consumimos pero no tenemos sitio. Podemos desayunar a priori, antes de que las mesas sean ocupadas o, a posteriori, ¡reciclando las sobras! El hecho de no disponer una mesita supletoria para que los cámaras podamos servirnos al menos un café, sin parecer que se lo quitas a otro, es una falta grave de elegancia y cortesía. Luego, destacan por su voracidad nuestros compañeros periodistas-redactores. A pesar de tener que estar tomando notas, los restos de estas mesas no suelen dar ni para uno. También es fácil identificarlos por el desorden de platos y tazas que queda. A continuación y en terreno de nadie, los políticos y representantes extranjeros, diplomáticos. No suelen desayunar mucho ninguno. Normalmente, cuanto más alto es el rango, menos comen, lo cual me parece un poco snob. Espero que también dependa del hambre. En último lugar, y sin embargo el primero, la cúspide social, los grandes empresarios. En estas mesas se puede volver a desayunar sin sentirse un carroñero. Estas buenas gentes son ecologistas consumados, ecosistema que ocupan temporalmente, ecosistema que permanece intacto. Las servilletas siguen dobladas con su forma característica. Lo único que ha cambiado es la temperatura del café y la oxidación de la vitamina C del zumo de naranja.
En fin, que si no fuera por el madrugón, me parecerían hasta entrañables.
¡Buen provecho!
miércoles, 14 de enero de 2009
Dame un dato sensacional y tendrás un titular
Me divierte intuir lo que pensarán los pocos compañeros redactores que lleguen a leer esta crítica, siempre constructiva, teniendo en cuenta que proviene de un compañero cámara... reportero, pero cámara. Lo primero que me viene a la cabeza es esa sensación recurrente, ya citada en anteriores entradas, de estar en una clase tomando apuntes. Si, es cierto, hay que tomarlos para luego transmitir la información, pero estoy seguro de que funcionaría mejor si hubiera más debate y menos cosecha de datos y estadísticas. Recuerdo con claridad de mi época de estudiante a aquellos profesores idealistas que pretendían que copiáramos menos y participáramos más. Y también recuerdo que, aunque solían ser simpáticos, no eran los mejor recibidos. A todos nos gustaba o nos resultaba lo más práctico, tener unos
buenos apuntes (en la facultad incluso se daba el tráfico y robo de los mismos). Al final, esas clases estimulantes y entretenidas suponían el esfuerzo extra de tener que buscar FUENTES ALTERNATIVAS para estudiar y completar el temario de la asignatura, que era el objetivo último del profesor. Ahora me parecen especialmente divertidos aquellos que, en un momento, llegaban a exclamar exasperados: "¡No hace falta que lo copien todo!"...
Ahora me entenderán mejor los que creían que iba con mala leche. Como siempre, en efecto, la premura de tiempo y el corsé a los que está sometida la información hoy en día, hacen muy difícil llegar al tronco por las ramas. Esta larga y nostálgica introducción viene al caso de otro despropósito informativo al que he acudido hoy. Por dos motivos: el primero y ya aburrido, la mala preparación de las ruedas de prensa y el segundo, el vicio adquirido de los periodistas por los datos y estadísticas, que además, destaquen por extraordinarios. Si bien es verdad que hay foros "informativos" que no aportan nada, este vicio conduce irremediablemente al sensacionalismo. El contexto de hoy ha sido la presentación de la Guía Consensuada de Salud en Adopción Internacional CORA 2008, dónde he terminado con la sensación de que se buscaba un titular sensacional pero terrorífico. Se ha llegado a mencionar, por la insistencia en preguntar por rankings (perdón por la palabreja), números y porcentajes, que un 60% de los niños adoptados sufrían graves problemas de salud y adaptación, dato que ha sido inmediatamente corregido por otros intervinientes y que ha levantado un murmullo de decepción y un descanso en el frenesí de los apuntes. Aunque esto último sea un poco exagerado por mi parte, late en el fondo de lo sucedido y es una tendencia real y peligrosa.
Por otro lado y con brevedad porque no me quiero repetir, parece mentira que en la sala donde se ha celebrado la rueda de prensa hubiera cuatro pantallas de plasma de 40 pulgadas por lo menos y ni un maldito distribuidoir de audio. Así que volvemos al numerito de los micros de un lado para otro y la pérdida de calidad en la información. También se ha vuelto a dar la falta de puesta en común de los criterios a exponer. ¡Chapucerillos!
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Si, si, en televisión también hay crisis
La crisis está de moda. Ocupa nuestros espacios audiovisuales, nuestras conversaciones y nuestros temores. Como fuente al parecer inagotable de noticias es también una excusa para crearlas o, al menos, para enfocarlas. Yo no voy a ser la excepción; en televisión también hay crisis. No, no, no me refiero a esa de las ideas en la que todos vosotros, amada legión de lectores, seguramente estáis pensando, sino a la real, la que nos afecta como trabajadores. Precariedad e inestabilidad son las dos caras de la moneda que se está imponiendo en nuestro mercado laboral. Lo realmente descorazonador es que los que no sufren esta situación viven con la inquietud de que pueden ser los siguientes. Esta crisis nuestra no es circunstancial, ni tiene un año de vida, es estructural y dura ya unos cuantos años. Lo es porque no se apuesta por el talento, ni por el valor del esfuerzo, ni por el estilo propio, porque los profesionales, que a fin de cuentas somos los que parimos, somos un apéndice más en los grandes presupuestos de los Medios. Desde luego, el gremio de reporteros y cámaras, técnicos tv en general, hace tiempo que navega hacia el abismo. Con televisiones y productoras ofreciendo sueldos por debajo incluso de los mil euros, esta profesión dejará de serlo para convertirse en una labor para becarios. Cuando el profesional podría dar más de sí es cuando está planteándose dejarlo, o porque no consigue alcanzar un salario digno después de años de sacrificio, o porque siente la amenaza de ser sustituido por esas empresillas que contratan chavales por la mitad.
Aparte de una putada, ¿sabéis lo que me parece? Una estupidez. Desde las TVs se está atacando a la fuente de su propia materia prima, que es la imagen. La televisión es un estúpido gigante con pies de barro, empeñado en cruzar ríos descalzo. Desprecia su propio negocio porque desprecia a los que lo elaboran. Un rasgo básico de cualquier profesional (autónomo o laboral) es tener una tarifa o un precio. Coger lo que sea que te den, te convierte en un aprendiz que no sabe lo que vale su trabajo. Si el primer escalón de esta cadena de producción no es profesional, de ningún modo y a pesar de los escalones posteriores, el resultado lo será.
Tal vez estoy equivocado y no alcanzo a desentrañar sutiles estrategias empresariales propias de los altos cargos. Quizá no deba ser pesimista, quizá la apuesta de estos señores sea la "TV interactiva total": hecha por los propios consumidores; como el YouTube, vamos. Entonces gritemos todos "¡BRAVO!". Ya nos buscaremos todos otros trabajos, incluidos los superbienpagados y estériles directivos. ¡Qué sea la gente, limpia de intereses que no sean los de su propia información y entretenimiento, la que haga la TV con sus móviles y videocámaras! Seguro que ganamos en creatividad y veracidad.
PD: Esta entrada ha sido inspirada por la delicada situación de mis compañeros de la delegación de Castilla La Mancha TV, que después de años pueden quedarse en la calle. ¡Animo a ellos y a todos los que estén igual!
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