Pues porque en vacaciones lo más que me apetece es el clásico póker de actividades estivales : viajar, playa / montaña, comer bien y descansar. Si en verano resulta que, por el motivo que fuere, sólo sales unos pocos días, intento llenarlos con modestos planes creativos; digo modestos porque ya me conozco bastante bien. Pero en cuanto sales de trabajar el último día, tu cerebro cambia rápidamente de registro y piensas : "¡Mañana me voy a levantar a las Mil!" Es decir, te preparas para la molicie y el hedonismo, o sea, para tocarte los cojones y ponerte "morao" de lo que gustes. Si además, como es mi caso, tus inquietudes creativas se vehiculan a través del mismo cacharro con el cargas todos los días en tu curro, todo se empieza a hacer cuesta arriba. Vuelven los pensamientos negativos, en este caso del estilo de... "¡Bueno, las vacaciones están para descansar!" _

Pasan los días con la ilusión de que tienes tiempo de sobra (una ilusión, por cierto, que nos acompaña toda nuestra vida) y terminas apretando tu agenda en la última semana de vacaciones, que es un autoestresamiento añadido y una especie de anticipo de la vuelta'l laboro. Vuelta a pensar que lo principal es el descanso.
Así que mañana tengo que dar pasos efectivos para cerrar alguno... ¡Es que sólo pensar en meter la cinta y grabar unas barras me tira pa'tras! Pero eso es pereza, gandulería, más bien.
Hoy puedo mandar un beso al que lo lea, que estoy de vacaciones, ¡viva el amor!