lunes, 28 de julio de 2008

¿Por qué es un error dejar los proyectos personales para las vacaciones?

Pues porque en vacaciones lo más que me apetece es el clásico póker de actividades estivales : viajar, playa / montaña, comer bien y descansar. Si en verano resulta que, por el motivo que fuere, sólo sales unos pocos días, intento llenarlos con modestos planes creativos; digo modestos porque ya me conozco bastante bien. Pero en cuanto sales de trabajar el último día, tu cerebro cambia rápidamente de registro y piensas : "¡Mañana me voy a levantar a las Mil!" Es decir, te preparas para la molicie y el hedonismo, o sea, para tocarte los cojones y ponerte "morao" de lo que gustes. Si además, como es mi caso, tus inquietudes creativas se vehiculan a través del mismo cacharro con el cargas todos los días en tu curro, todo se empieza a hacer cuesta arriba. Vuelven los pensamientos negativos, en este caso del estilo de... "¡Bueno, las vacaciones están para descansar!" _



Pasan los días con la ilusión de que tienes tiempo de sobra (una ilusión, por cierto, que nos acompaña toda nuestra vida) y terminas apretando tu agenda en la última semana de vacaciones, que es un autoestresamiento añadido y una especie de anticipo de la vuelta'l laboro. Vuelta a pensar que lo principal es el descanso.


Así que mañana tengo que dar pasos efectivos para cerrar alguno... ¡Es que sólo pensar en meter la cinta y grabar unas barras me tira pa'tras! Pero eso es pereza, gandulería, más bien.

Hoy puedo mandar un beso al que lo lea, que estoy de vacaciones, ¡viva el amor!
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