lunes, 13 de octubre de 2014

Escritura AU-TO-MA-TI-CA __::__

Imposible, ya empiezo pensando. Intentando encontrar un hilo de Ariadna, que espero que sea el hilo conocido y apropiado. Ah! Conocía una Ariadna que no tenía nada de mítica pero si dejó algo de huella.
Salto. Otra oportunidad creativa. Llenar espacios con palabras por pura melancolía y soberbia, seguro de ser interesante y temblando cuando esa convicción deja de ser automática. Que no es automática, pues elijo y selecciono de entre mis pensamientos lo que tiene sentido y... Me aburro. Reflexión. Es difícil ser automático. Como una tostadora, un coche o una escalera. ¿Si borras has terminado? Temo desnudar mi vacío intelectual, el caos que ordenamos hacia afuera para no parecer limitados o absurdos. O simplemente la torpeza; porque si escribir es mostrarse a los demás hay en ello algo de narcisismo y exhibición y este ejercicio es un peligro para el disimulo... Si somos sinceros, sino... Llámalo estilo o moda literaria. Como esas películas de cine que simulan ser grabaciones espontáneas encontradas al azar, sin montaje, sin artificio... Pues ese puede ser un buen motivo para hacer esto: la Introspección; buceo en mi mismo y me abandono al resultado, funesto o no. Funesto para mí, claro. Mofa para otros, que nos gusta mucho pinchar.

Otro salto. No al vacío que hace frío. Esto podría ser DA DÁ. O NO. Voy engranando, me siento más cómodo. Todos deberíais probarlo. Refleja el espacio entre consciencias, ahora voy todo suelto. Repito y concibo una limitación. La PUNTUACIÓN. Establece límites y normas, obliga a la reflexión y el freno. No puedo parar o saltaré la regla principal. Será bueno comprobar el resultado final. Cuesta abajo y sin pasar a limpio. No decir nada es básico para esto. Lo importante es no parar. Como dicen en la Radio "miedo al vacío" Los escritores temen la página en blanco... Pues mírenme a mí! Sin complejo ninguno! Tirándome al oleaje cultural interior, a mi consciencia artística o charlatana. BLA BLA BLA. Es un corsé cultural que me sienta ridículo. Una convención establecida para seguir unas reglas. Para entendernos? Puede ser, pero cada regla arrastra
una condena, una limitación. Y la costumbre! Saltar sobre la cultura, ese dinosaurio fuente y (atasco, se acabó el automatismo...) Se teme pues la espontaneidad del individuo. Dicen que los niños son más artistas que los adultos por evitar ese proceso de socialización, que dice que una casa es un triángulo sobre un cuadrado. Y luego todos hacemos lo mismo. Y dejamos de ser uno para ser los demás. Pues son deliciosos esos concursos de dibujo entre pequeños de menos de 5 años. Colores y trazos brutales, expansivos y salientes. Reventando los papeles, arrugándolos por apasionados esbozos. Dejándote el alma sobre el lienzo, que me suena a Perales. Mermeladas y frutas. En casa.


El chorreo verborreico termina o eso adelanto. El fin es otra cadena, me organizo intentando no separar las manos del teclado. Pero termino diciendo que me acabo y me vacío, que no hay más, porque la costumbre sabe que aburriré al despistado que acceda.



RETAHÍLA QUE NO TEJE paso de puntos y comas y no termino porque me siento porcino, no sé que locura es esta pero agradece que
no te burle el tiempo. Agradece el mismo destino infame, refleja y plasma, que no es gerundio. Abrazo el término y solvento circunstancias. Si pedanteo, me alegro pues es ralo el palo.

Que me pasa con los pareados, Torrente?
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